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Quinario Virtual 2020 - Día 4: Rezos e intenciones

quinario dia4

Hoy viernes, 20 de marzo de 2020, se celebra el cuarto día de Quinario en honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno. Debido a las restricciones impuestas tras decretarse el estado de alarma en España, el acto eclesiástico quedó suspendido, sustituyéndose por las publicaciones de estas oraciones correspondientes a cada uno de los días en este particular 'Quinario Virtual'.

 

Cuarto día de Quinario


ACTO DE CONTRICCIÓN

¡Señor mío Jesucristo, Padre amoroso y dulce Dueño de mi corazón, qué confusión experimenta mi alma cuando fijo la vista en esa Imagen expresiva del mayor abatimiento y del más indecible dolor, y luego considero que la causa de ese dolor y abatimiento fueron mis culpas! 

 Sí, Jesús mío, el peso de esa Cruz que te abruma es el de mis iniquidades que por el amor ardentísimo que me tuviste, quisiste llevar sobre ti. 

Esas humillaciones que sufres camino del Calvario, esa befa, esos insultos que contra Ti se dirigen, ¡oh, amantísimo Cordero!, no fueron otra cosa que la expiación de mi orgullo y vanidad. 

Esas espinas que traspasan tus sienes divinas, no fueron sino las consecuencias de mis afectos desordenados a los placeres de la carne. 

¡Ay, Jesús mío, cuánto me pesa de haber pecado, cuando veo que tus sufrimientos me dicen de la manera más elocuente cuánta es la gravedad de la culpa y cuánta su malicia, toda vez que mi Dios, para castigarla, no ha perdonado a su Hijo unigénito sino que los ha entregado a los padecimientos y a la muerte misma! 

Yo quisiera que mi corazón se quebrantara a impulsos de la compunción y el dolor, y que un torrente de amargo llanto testificara el pesar que me aflige por haberte ofendido. 

Perdóname, Salvador mío, según tu gran misericordia, y dame gracias para nunca ofenderte y siempre amarte. AMÉN.  

 

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS 

Jesús bondadosísimo, Bienhechor universal, que por tu Cruz proporcionaste al mundo más bienes y felicidades que los que perdimos por la culpa de Adán, nuestro primer padre; rendidos a tus plantas, te pedimos que nos hagas participantes de los frutos de la vida de ese árbol sagrado, iluminando nuestra inteligencia, fortaleciendo nuestra voluntad para el bien, alertándonos para siempre triunfar de nuestras pasiones, y concediéndonos el remedio de nuestras necesidades temporales y, en especial, la que te exponemos en este Santo Quinario, siempre que ceda en gloria tuya y bien de nuestras almas. AMÉN. 

Pídase la Gracia que se desea alcanzar. 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN 

Piadosísima Madre y Señora Nuestra, que, compañera inseparable de tu dulce Jesús, le seguiste con invicta fortaleza por el camino del dolor como Corredentora de la Humanidad; nosotros te suplicamos, ¡oh Reina de los Mártires!, que, puesto que estás tan cerca de Jesús, recabes de Él continuamente beneficios y mercedes. 

Acuérdate, Virgen Inmaculada, que eres Madre de hijos muy necesitados que ponen en ti su confianza, considerando el alto grado de poder a que quiso encumbrarte Nuestro Dios y Señor, y al mismo tiempo tus entrañas de ternura y bondad. 

Ampáranos, pues, Madre amada, y nada temeremos ya; cúbrenos bajo tu manto de misericordia, que, protegidos por Ti, después de servir al Señor con fidelidad en esta vida, te iremos a alabar por toda una eternidad. AMÉN.

 

ORACIÓN PARA EL CUARTO DÍA 

Jesús afligidísimo, que en medio de tantas humillaciones y amarguras como sufriste en el camino del Calvario, a nadie sino a unas pobres mujeres viste manifestar su compasión derramando copioso llanto. 

Yo deseo consolarte, Jesús mío, al verte en esa actitud tristísimo, y pues las lágrimas que te son gratas son las del arrepentimiento, yo quiero derramarlas copiosamente si Tú me ayudas con tu gracia para que, santificada mi alma, sea cada vez más digna de tu amor, y sirviéndote en santidad y justicia todos los días de mi vida, vaya a gozar de tu hermosa vista en el Cielo. AMÉN.

Gracias te doy, y te suplico rendidamente por el mérito de esas caídas, que camine yo siempre con paso firme por la senda de la vida hasta llegar al término felicísimo que es la Gloria donde eternamente te alabaré. AMÉN.  

JESÚS, MI DULCE DUEÑO,
POR MI AMOR AGOBIADO, 
DEFIÉNDAME TU CRUZ  
DEL ENEMIGO OSADO.      

Padre Nuestro 
(se repite tres veces) 

 

Intenciones de este Cuarto Día de Quinario: 

-Reverendas Madres Concepcionistas del Monasterio de Santa María

-Amigos del Monasterio de Santa María

Casa Hermandad

Inmemorial, Venerable, Pontificia y Real Cofradía de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz de Jerusalén, María Santísima de los Dolores y Santa María Magdalena

Capilla de Jesús Nazareno
C/ Santa María s/n
11.005  Cádiz (CÁDIZ)

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