La 'Noche Flamenca del Nazareno 2025' envuelve Cádiz en una velada de arte jondo y solidaridad
La música jonda tomó el alma de Cádiz con la celebración de la 'Noche Flamenca del Nazareno 2025' en la noche de este viernes 1 de agosto, que se vivió en el Baluarte de la Candelaria con aire de solemnidad y duende. Organizada por la Cofradía del Nazareno de Santa María, la cita convocó a los amantes del arte flamenco en una velada que reunió voces con temple y guitarras de raza, dando cuerpo a una noche larga de compás, quejío y pellizco.
El cante se alzó primero con Felipa del Moreno, que abrió la noche con una entrega firme, dejando sobre las tablas un eco de Jerez que supo a tierra y a raíz. Felipa puso los cimientos de una noche que no daba tregua. Le siguió Pedro 'El Granaíno', que encendió el patio de butacas con su voz rotunda y templada, creando una tensión flamenca que caló entre los asistentes. Después llegó el turno de Caracolillo de Cádiz, que echó mano del quejío gaditano y puso el punto más local de la noche iniciando su actuación con unas alegrías y sacando palmas espontáneas y jaleos entre el respetable. Cerró la velada Fernando Soto, que remató el festival con una actuación marcada por la entrega, el carisma y el dominio del escenario, envolviendo la noche con aires de bulería y sabor de patio antiguo.
Al toque estuvieron Antonio Higuero, Antonio Patrocinio y Nono Reyes, que se repartieron el son con precisión y hondura, hilando falsetas de escuela y acentos de compás a compás. Las palmas, en manos de Naím Real y Edu Gómez, sostuvieron el pulso rítmico de toda la noche, haciendo latir la escena al tiempo de cada cante. El periodista Manuel de la Varga ofició de maestro de ceremonias, presentando cada actuación con conocimiento y respeto por el arte flamenco.
La organización contó con la colaboración del Ayuntamiento de Cádiz a través de la Fundación Municipal de Cultura, que respaldó esta edición como parte de su agenda veraniega, junto a numerosos patrocinadores del festival.
El hermano mayor de la Cofradía del Nazareno de Santa María, Jacinto Plaza, expresó su agradecimiento “por la predisposición de los participantes, el buen hacer de la organización y los trabajadores del Baluarte de la Candelaria”. Añadió que “los beneficios de la recaudación se destinarán a la bolsa de Caridad de la Cofradía del Nazareno de Santa María”, una labor que permite atender necesidades urgentes de muchas familias del barrio y ofrecer ayuda directa en situaciones de vulnerabilidad. Plaza destacó también el valor de este tipo de encuentros, que “no solo mantienen viva la llama del flamenco, sino que estrechan los lazos entre cultura y compromiso social”.
Tuvo además palabras de reconocimiento para Naím Real, cuya implicación fue clave en el desarrollo del evento, aportando con generosidad su tiempo, experiencia y entrega para que todo saliera adelante con la calidad y el cariño que merecía la cita. Del mismo modo, agradeció la labor de Manuel de la Varga, quien ejerció de maestro de ceremonias con cercanía y conocimiento, guiando la velada con un respeto profundo por los artistas y por el público.
Concluyó subrayando que la buena acogida del público anima a seguir impulsando este tipo de iniciativas en futuras ediciones.