Un año de la peregrinación que acercó al Nazareno a toda Cádiz
Hace un año, Cádiz comenzaba a vivir una de esas jornadas que quedan fijadas en la memoria colectiva de una ciudad. El 29 de agosto de 2025, Nuestro Padre Jesús Nazareno de Santa María abandonaba su capilla para iniciar una Peregrinación Extraordinaria que lo llevaría por primera vez hasta los barrios de Extramuros. No era una salida más ni un traslado extraordinario al uso. Era el inicio de un recorrido pensado para acercar al Regidor Perpetuo a quienes, por distancia, edad o enfermedad, pocas veces podían acudir hasta Santa María.
La primera tarde tuvo algo de frontera simbólica. El Nazareno dejó atrás las calles del casco histórico y avanzó hacia Puerta Tierra, atravesando espacios que hasta entonces nunca habían formado parte de su itinerario. La imagen junto al Paseo Marítimo y la playa de Santa María del Mar resumió la dimensión de lo que estaba sucediendo. Cádiz veía al Señor de Santa María caminar hacia otra parte de la ciudad, hacia barrios que lo aguardaban como quien recibe una visita largamente esperada.
La parroquia de San José fue la primera gran parada de aquella peregrinación. Allí pasó la noche y allí amaneció el 30 de agosto, hace exactamente un año. La jornada estuvo marcada por la oración, las eucaristías y los encuentros con jóvenes, enfermos y fieles. El templo permaneció abierto durante horas y la presencia del Nazareno dejó de ser solo una imagen de paso para convertirse en centro de una convivencia religiosa que se prolongó durante toda la jornada.
A partir de entonces comenzó a desplegarse el verdadero sentido de la peregrinación. El Nazareno fue recorriendo parroquias, barrios y espacios donde su presencia tenía una carga especial. María Auxiliadora, La Laguna, Loreto, Puntales, la Barriada de la Paz o el Cerro del Moro, ejemplo de un barrio de gente luchadora y trabajadora, fueron algunos de los lugares que recibieron al Señor de Cádiz. En cada parada se repetía una escena distinta pero con un mismo fondo: vecinos esperando en las puertas, balcones engalanados, calles llenas y una cercanía poco habitual con una de las devociones más antiguas de la ciudad.
Uno de los momentos más significativos llegó con la visita al Hospital Universitario Puerta del Mar. Allí la peregrinación adquirió una dimensión que iba mucho más allá de lo cofrade. El Nazareno se acercaba simbólicamente a enfermos, familiares y profesionales sanitarios, precisamente a quienes más difícilmente podían desplazarse hasta Santa María. Aquella visita condensó el espíritu que la Cofradía había querido dar a la iniciativa durante el Año Jubilar de la Esperanza.
También hubo tiempo para los mayores y para quienes viven alejados del centro histórico. La residencia Micaela Aramburu y otros enclaves de Extramuros recibieron una imagen que durante décadas había permanecido ligada casi exclusivamente a su barrio y a su recorrido tradicional. La peregrinación rompió esa distancia geográfica durante varios días y permitió que la devoción al Nazareno se expresara en escenarios completamente nuevos.
Durante ocho etapas, el Regidor Perpetuo de Cádiz fue tejiendo un itinerario que unió dos ciudades que muchas veces parecen vivir separadas por las antiguas Puertas de Tierra. El recorrido tuvo algo de acontecimiento histórico, pero también de gesto pastoral. En lugar de esperar a los gaditanos en su capilla, fue el propio Nazareno quien salió a buscarlos, recorriendo sus calles, entrando en sus parroquias y acercándose a quienes probablemente nunca lo habían tenido tan cerca. El broche de aquella peregrinación fue el encuentro con la Patrona de la ciudad, Nuestra Señora del Rosario Coronada, antes de afrontar el regreso a Santa María.
El 6 de septiembre de 2025, después de más de una semana de peregrinación, el Nazareno regresó a su Capilla. Quedaban atrás jornadas multitudinarias, estampas inéditas y una sucesión de encuentros que todavía hoy permanecen en la memoria de muchos gaditanos. Un año después, el recuerdo vuelve inevitablemente a aquellos primeros pasos de finales de agosto, cuando el Señor de Cádiz cruzó hacia Extramuros y comenzó una peregrinación que no solo cambió su recorrido habitual, sino también la forma en la que toda una ciudad pudo encontrarse con él.